1. Mirar: valorar seguridad y necesidades
Antes de acercarte, observa si existe algún peligro para ti o para la persona. Identifica necesidades urgentes: atención médica, refugio, agua, acompañamiento, protección o información fiable. Si hay peligro inmediato, prioriza servicios de emergencia y sigue las instrucciones de personal competente.
- Presentarte y comprobar si la persona quiere recibir ayuda.
- Identificar necesidades básicas y a quién corresponde responder.
- Detectar señales de desorientación intensa, lesiones o peligro que requieran evaluación urgente.
2. Escuchar: dar espacio sin forzar
Acércate con respeto. Pregunta qué necesita ahora y escucha a su ritmo. Tolera silencios y diferencias culturales. No es necesario pedir detalles del episodio ni lograr que la persona exprese emociones. Evita discutir, juzgar o prometer que “todo saldrá bien”.
“Estoy aquí si te sirve que te acompañe.”
“¿Qué sería lo más útil para ti en este momento?”
“No tienes que contarme lo ocurrido si no quieres.”
3. Conectar: facilitar pasos concretos
Ayuda a identificar recursos accesibles: familiares o personas de confianza, servicios de salud, lugares seguros e información práctica. Cuando corresponda, ayuda a efectuar el contacto, respetando consentimiento y privacidad.
- Acordar una acción pequeña y realizable.
- Facilitar conexión con apoyo cotidiano o especializado.
- Verificar que conoce las opciones para pedir ayuda adicional.
Fuentes de esta guía
- Organización Mundial de la Salud, War Trauma Foundation y World Vision (2011). Primera ayuda psicológica: guía para trabajadores de campo.
- Centro de Referencia de Apoyo Psicosocial de la FICR (2018). Guía de primeros auxilios psicológicos.
Esta página resume y adapta fuentes; no reproduce ni constituye aprobación institucional de sus autores.