Empieza por la seguridad física
La dificultad respiratoria, el dolor torácico, el desmayo u otros síntomas físicos repentinos pueden requerir atención médica. No supongas que se trata de un ataque de pánico por el solo hecho de observar ansiedad. Frente a signos graves, nuevos o inciertos, solicita asistencia médica.
Qué puedes hacer
- Preséntate con voz calmada y ofrece acompañamiento si la persona lo acepta.
- Ayuda a reducir estímulos o a encontrar un lugar más tranquilo, siempre que sea seguro.
- Usa frases breves, evita juicios y pregunta qué le ayudaría ahora.
- Ofrece una orientación al presente (por ejemplo, notar los pies en el suelo), solo si la persona desea probarla.
- Si prefiere una respiración suave y natural, acompaña sin imponer conteos ni retenciones.
“¿Quieres que nos quedemos aquí un momento?”
“Podemos observar lo que hay alrededor; no hace falta controlar nada a la fuerza.”
“Si estos síntomas son nuevos o preocupantes, busquemos ayuda médica.”
Qué evitar
No digas “cálmate” como exigencia, no inmovilices ni sujetes a la persona salvo lo necesario para proteger frente a un peligro inmediato según protocolos de emergencia. No insistas con respiraciones profundas: pueden resultar incómodas o empeorar el mareo en algunas personas.
Fuentes de esta guía
- Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (2025). International First Aid, Resuscitation and Education Guidelines.
- Organización Mundial de la Salud, War Trauma Foundation y World Vision (2011). Primera ayuda psicológica: guía para trabajadores de campo.
- Organización Mundial de la Salud (2020). En tiempos de estrés, haz lo que importa: una guía ilustrada.
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